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Informacion de interés

20 ciudades intermedias que impulsarán el crecimiento del país

El auge ya se ve en áreas como construcción y calidad de vida.

Un vistazo a la página de internet de la constructora Pedro Gómez da cuenta de lo que ya es un secreto a voces en Colombia: que las ciudades intermedias, esas que no tienen menos de 100.000 habitantes ni más de un millón, están convirtiéndose en importantes polos de inversión y desarrollo para el país.

Multicentro Yopal está lanzando su segundo edificio. Multicentro Bucaramanga, sus tres proyectos de vivienda, que suman 1.400 apartamentos. Y Multicentro Valledupar, tres edificios de 15 pisos cada uno, con 195 apartamentos.

“El 75 por ciento de nuestros negocios en el país se desarrolla en ciudades intermedias. El otro 25 por ciento corresponde a las grandes ciudades”, dice Felipe Bernal, gerente general en Pedro Gómez y Cía.

Los últimos cuatro años, agrega Carlos Hernán Betancourt, director ejecutivo de la Asociación de Centros Comerciales de Colombia, “han sido testigos de un crecimiento de más del 550 por ciento en el área de los centros comerciales de las ciudades de menos de 1 millón de habitantes”. Es decir: si antes había un centro comercial en una ciudad intermedia, hoy hay seis.

Solo en el 2014, según datos entregados por esta asociación, casi las dos terceras partes de los 67 nuevos centros comerciales en el país se está llevando a cabo en ciudades emergentes.

“La oportunidad viene de la misma oportunidad que ha tenido el país por su crecimiento económico. Y tiene una variable fundamental: el crecimiento de la clase media”, sostiene Tito Yepes, investigador de Fedesarrollo.

Esa mejor situación de la clase media, que ha duplicado su consumo en los últimos ocho años, también se hace visible en la apertura de hoteles, zonas francas para el impulso del comercio exterior y grandes cadenas de supermercados, como Éxito, que ha llegado con sus diferentes marcas y formatos tanto a ciudades emergentes como a municipios.

Un estudio de la consultora McKinsey, titulado ‘CityNav’, señala que en el periodo 2009-2018, 20 ciudades intermedias del país alcanzarán juntas un crecimiento en consumo equivalente al de cinco capitales principales, sin incluir Bogotá; es decir, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena. En cifras redondas, eso se traducirá en un crecimiento del consumo estimado en 12 billones de pesos.

Entre las ciudades seleccionadas hay cuatro de Santander: Girón, Floridablanca, Piedecuesta y Barrancabermeja; tres del Valle: Buenaventura, Palmira y Tuluá; cinco de Antioquia: Bello, Itagüí, Envigado, Apartadó y Turbo, y las capitales Tunja, Valledupar, Pereira, Manizales, Montería, Neiva, Yopal y Pasto. En el 2018 cada una tendrá, según las proyecciones, poblaciones de entre 100.000 y 500.000 habitantes.

En la próxima década, señala McKinsey, las ciudades elegidas tendrán un aumento del consumo en valores absolutos –en pesos– equivalente al 45 por ciento del crecimiento del total nacional.

Bello, municipio antioqueño de 600.000 habitantes, lidera el escalafón con un crecimiento en su potencial de consumo –el espacio que tienen para crecer en el futuro– de 900.000 millones de pesos estimado para la década mencionada. Le siguen Buenaventura, Floridablanca, Valledupar y Girón, cada una con un aumento de 800.000 millones de pesos.

No solo es consumo

Además del consumo, hay otros indicadores que muestran el empuje de esas ciudades. El área metropolitana de Bucaramanga es una de las que tiene el mejor desempeño de todo el país. El impulso económico se refleja en la construcción: en los últimos cinco años, las nuevas edificaciones crecieron un 66 por ciento; en la apertura de empresas: entre enero y agosto pasados se abrieron 6,5 por cada 1.000 habitantes en Santander, lo que supera la media nacional (4,5); y en el empleo: la tasa de desempleo bajó un punto porcentual entre el 2009 y el 2014.

Son aspectos que han permitido que esa área metropolitana tenga la segunda tasa de pobreza más baja del país (10,3 por ciento), solo superada por Bogotá (10,2 por ciento), y que sea la tercera con menor incidencia de la pobreza extrema en el 2013.

Girón, por ejemplo, es una ciudad de 166.000 habitantes donde queda la zona franca de Santander y que, según Alejandro Almeyda, director de la Federación Nacional de Comerciantes en ese departamento, es “el lugar de mayor potencial económico que tiene el país”. Desde el 2012, en este perímetro sin aranceles de 220.000 metros cuadrados se concentra la dinámica económica de 48 empresas santandereanas y 400 internacionales.

En el Valle, cuyo PIB del 2012 fue superior a economías como Bolivia, Paraguay y El Salvador, las ciudades de Palmira y Buenaventura se están volviendo cada vez más “competitivas, no solo regional sino nacionalmente”, dice Gabriel Velasco Ocampo, gerente de la seccional del Valle de la Andi.

Buenaventura –por donde se movieron el año pasado 31 billones de pesos entre exportaciones e importaciones– es la salida a las poderosas economías del Pacífico, y Palmira, que tiene un universo de 8.000 empresas –200 de ellas de mediado y gran tamaño–, desarrolla proyectos de gran envergadura como la Zona Franca de la Salud, el Centro Estratégico del Automóvil y el Parque Científico y Tecnológico del Pacífico. “Palmira ha logrado un tejido empresarial que da paso al desarrollo de clústers y cadenas productivas que se están promoviendo en el Valle”, dice Guillermo Lizarazo, presidente de la Cámara de Comercio de esa ciudad.

En Manizales y Neiva, las construcciones nuevas casi que se duplicaron en los últimos cinco años. En Pasto, el aumento es del 70 por ciento. Y en Bello, ese rubro creció el 10 por ciento en el último año, según la Cámara Colombiana de la Construcción.

Los índices de pobreza y desempleo también mejoran en las ciudades intermedias.

En el Índice de Prosperidad Urbana en Colombia, que está preparando ONU-Hábitat, de 23 ciudades estudiadas Armenia, Montería, Pasto y Pereira se destacan en sostenibilidad ambiental; y Bucaramanga, Cali, Ibagué y Tunja, en equidad e inclusión social.

Son muchos los desafíos para capitalizar a largo plazo este auge. “Estamos en el cuarto de hora para consolidar la personalidad de cada ciudad intermedia como una marca. Mirar qué es lo que se hace bien ahí y potenciarlo con innovación. Eso determinará su futuro”, concluye Yepes.

El ‘cuarteto’ próspero de Santander

La arremetida de Girón, Piedecuesta, Floridablanca y Barrancabermeja está basada en dos aspectos de la economía santandereana, según el director de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Juan Camilo Beltrán: tener la tercera tasa de desempleo más baja del país, del 7,3 por ciento, y que tendrán una inversión de 22 billones de pesos durante los próximos 15 años.

“Estamos creciendo sobre la media nacional. Somos competitivos y tenemos una proyección económica muy sólida, que proviene de todos los sectores de la región”, destaca Beltrán.

En Floridablanca se consolida una zona franca de la salud, Fosunab, que desde principios de este año atiende especialidades de cuarto nivel de complejidad. Con una inversión de 500.000 millones de pesos, genera 2.000 empleos y unas ganancias de 54.000 millones.

Con la inyección de recursos por 54.000 millones de pesos que la Gobernación realizó para los proyectos turísticos de Acualago y el cerro del Santísimo, se pretende atraer parte de los más de 600.000 turistas que visitan el departamento cada año.

Piedecuesta también persigue la línea de desarrollo turístico de Santander. En solo dos años se han sumado 393 empresas de alojamiento y de servicios de comida al grupo de 4.965 empresas de la ciudad registradas ante la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Mientras que en el 2012 se recaudaron en licencias de construcción 1.800 millones, en el 2013 la cifra aumentó a 5.200 millones.

En Girón se ubica la Zona Franca de Santander, cuya línea de acción empresarial apunta al área logística, manufactura de valor agregado y servicios globales de outsourcing y offshoring. En las inmediaciones de su casco urbano se ubican las principales bodegas y arroceras del departamento. Son 80 empresas del sector agrícola y de almacenamiento, que integran las 5.082 compañías de Girón.

En Barrancabermeja hay una oleada de proyectos de infraestructura. Allí se verá parte de la inversión de 2,2 billones de pesos con los que el Gobierno pretende recuperar el río Magdalena.